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domingo, 15 de julio de 2012

La vida según yo~ Capítulo 12


Subí a mi cuarto y no pude evitar  acercarme a la ventana, que daba al jardín. La abrí y cotilleé.

- ¿Sabes? Creo más a mi hermana que a ti. Vete ahora mismo de aquí y no se te ocurra venir en la vida, ¿me oyes? ¡En la vida! Fuera, no te quiero ver… -dijo Ana.

Se me escapó una sonrisa y fui corriendo a la habitación de Ana, que daba a la calle. Me asomé por su ventana y vi como Dani salía a la calle con las manos en los bolsillos indignado. Bajé al jardín y observé a Ana, ahí, sola, muy quieta. Fui por detrás y la abracé:

- ¡Bien hecho hermana!- exclamé.

- Gracias, Elena. Por avisarme y por ayudarme a decidir si dejarle. Y siento haberte pegado una torta antes.

- Buaa, jajaja no te preocupes por eso, boba. Aunque te la devolveré.

Ana me cogió de la cintura y me tiró a la piscina riendo. Estuvimos ahí toda la tarde hasta que llegó la hora de cenar.  

Estábamos ya todos juntos en la cocina cuando sonó mi móvil. Fui a cogerlo y me dirigí al salón para hablar tranquila.

- ¿Sí?- pregunté.

- Hola, somos One Direction. Solo queríamos avisar que hicimos el concierto y todo salió genial. Las mismísimas abusonas nos prometieron dejar a vuestra amiga en paz a si que ya está todo solucionado.

- ¡Muchas gracias!- agradecí contenta.

- No hay de que. Bueno te dejamos, que tenemos que ir al aeropuerto. Un beso, hasta pronto.

“¡Genial! Un problema menos que resolver, veamos cuales me quedan: el del gato, el del “novio” de Carolina, y creo que ya. El de mi hermana y el de Celia resulto.” Me dije.  

Al día siguiente, al acabar el colegio:

- ¡Ya solo nos queda un día de cole esta semana! ¡Por fin! Ah, por cierto Elena, ¿crees que te dejarán venirte este fin de semana a mi pueblo conmigo? –dijo Carolina.

- Pues no lo sé. Supongo que sí. ¿Te dejan tus padres?

- Sí, se lo he preguntado y me dejan. Insiste a tus padres, por favor.

- Está bien. Ahora cuando llegue a casa lo pregunto y te llamo. Chao, hasta mañana.- dije mientras me despedía de Carol dándola dos besos.

Llegué a casa y no me encontré a ninguno de mis padres. ¡Qué raro! Todos los jueves estaban en casa a estas horas. Fui a mi cuarto a darle de comer al gato y, sorprendentemente, tampoco estaba. “Vale, esto ya es muy extraño. Voy a buscar a alguno de mis hermanos a ver si es que soy yo la única que está en casa”. Planifiqué en voz alta.

Me dirigí a la habitación de Ana y allí estaba ella.

- Ana, ¿has visto a papá o a mamá antes de que yo llegara?- pregunté.

- No, no he visto a ninguno de los dos. ¿Por qué?

- No sé. Es que es muy raro. Todos los jueves están en casa. Además, mi gato no está aquí tampoco. ¿Ángel, Sergio y Marina están en casa?

- Tampoco; ninguno de nuestros hermanos están en casa. Pero a ver, Sergio ha quedado con sus amigos para comer.  Y Ángel y Marina, que ya sabes que tienen 5 y 9 años, están en el colegio, hasta las cuatro no salen. ¿Recuerdas? 

- Ah, sí. Es verdad.- me iba a ir cuando de repente… 

- ¡ESPERA! –me giré y prosiguió-  Has dicho que tu gato no está en casa. ¿Has mirado bien?

- A ver solo he mirado en mi cuarto, siempre está ahí. Y no puede haber salido a no ser que alguien le haya abierto la puerta a si que…- callé, pero me di cuenta de algo y seguí.- ¡Oh, no! ¿Estás insinuando que nuestros padres se lo han…?

- No lo sé. Puede que sí. A lo mejor mamá entró a limpiar tu habitación y vio a Missirebel transformándose en perro, sospechó y se lo dijo a papá. Puede haber pasado eso y ahora mismo puede que esté en un laboratorio.

- ¡Madre mía! ¿Y si ha pasado eso? Ahora que me acuerdo… ¿tienes a tu rata controlada? ¿Les hablaste de ella a papá y mamá?- pregunté.

- No es una rata, tonta- me dijo mosqueada. Es un conejo, y sí está controlada. Les hablé de ella pero no sé si pensarán que se transforma como tu gato. De todas formas Rabister está… -dijo mientras abría el armario.- ¡OH DIOS MÍO, NO ESTÁ!

jueves, 5 de julio de 2012

La vida según yo~ Capítulo 11


Habían pasado cinco minutos desde que pegué un manotazo a Dani. Pero me puse mi bikini, cogí mi toalla y bajé a mi piscina del jardín. Sí, lo sé, estábamos en enero pero soy muy calorosa y tenía calor. Además, mi piscina tiene unos motores que calientan el agua a si que es como meterte en la bañera. Para pasar al jardín, tenía que cruzar primero el salón, y ahí se encontraba mi hermana con su supuesto novio. No pude evitar observar la cara de Dani cuando bajé, que se me quedó mirando; yo lo ignoré.

Estaba bañándome en la piscina cuando apareció Dani, al parecer, mi hermana había ido al servicio o a la cocina. Se acercó al bordillo de la piscina y me dijo:

- ¿Sabes que tu hermana y yo solo somos amigos, no?- me preguntó.

- Eso díselo a otra.- respondí tajante.

- En serio, y después de verte, creo que me encantas.- Cada vez se acercaba más a mí.

- ¿ A sí?- dije yo como si me creyese lo que decía. Me acerqué más a él, sonriendo.

- ¡Sí!- intentó besarme pero fui más rápida y le enganché de las manos y le tiré al agua de cabeza, lo que me dio tiempo para que saliese.

Cogí mi toalla y me sequé. Dani seguía chapoteando en el agua cuando apareció mi hermana.

- ¿Qué ha pasado aquí?- preguntó alarmada.

- Pregúntale a tu novio. Que me ha intentado besar, y me ha dicho que le encanto y no sé que leches más.- dije malhumorada.

- ¿Qué? Dani… dime que… que lo que dice Elena es mentira. 

Dani salió del agua enfadado porque lo que tenía planeado le había salido mal. Seguramente pensaba que tendría tres novias a la vez.

- De verdad Ana, no sé lo que me ha pasado… Pero te juro que cambiaré, te lo juro. Por favor, perdóname y volvamos a intentarlo, te lo ruego. – dijo Dani poniendo cara de pena.

Parecía que mi hermana se lo estaba creyendo, porque dijo:

- Yo… no sé. Tengo que pensármelo. No estoy bien ahora mismo.

- No, Ana. ¡NO! No creas ni una de sus palabras, no lo hagas. Antes de que bajaras vi por la ventana de la cocina como besaba a otra y luego llamaba a casa. Está jugando contigo, Ana.

- ¿ En serio? ¿En serio Dani? ¿Por qué me haces esto? ¿A caso he hecho yo algo mal?- dijo Ana llorando. 

- ¡NO! No la creas, lo único que quiere es separarnos. ¡Seguramente te tiene envidia porque no tiene novio y quiere fastidiar! – se defendió Dani.

- ¿Perdona? ¿Pero tú de qué vas? ¿Cómo te atreves a decir eso de mí? ¡Eres un cerdo y estás jugando con dos a la vez! ¿Por qué te crees que antes me he repugnado cuando me has dado la mano? ¡Porque te había visto por la ventana! Esto es de locos.- callé y seguí hablando, esta vez, dirigiéndome a Ana.- Haz lo que quieras. Pero no te estoy mintiendo. Cree a quien te de la gana, pero yo ya te he avisado.

Me fui de ahí y los dejé solos… Sabiendo la actitud de Ana, no sabía a quien iba a creer…