Habían pasado cinco minutos desde que pegué un manotazo a
Dani. Pero me puse mi bikini, cogí mi toalla y bajé a mi piscina del jardín.
Sí, lo sé, estábamos en enero pero soy muy calorosa y tenía calor. Además, mi
piscina tiene unos motores que calientan el agua a si que es como meterte en la
bañera. Para pasar al jardín, tenía que cruzar primero el salón, y ahí se
encontraba mi hermana con su supuesto novio. No pude evitar observar la cara de
Dani cuando bajé, que se me quedó mirando; yo lo ignoré.
Estaba bañándome en la piscina cuando apareció Dani, al
parecer, mi hermana había ido al servicio o a la cocina. Se acercó al bordillo
de la piscina y me dijo:
- ¿Sabes que tu hermana y yo solo somos amigos, no?- me
preguntó.
- Eso díselo a otra.- respondí tajante.
- En serio, y después de verte, creo que me encantas.- Cada
vez se acercaba más a mí.
- ¿ A sí?- dije yo como si me creyese lo que decía. Me
acerqué más a él, sonriendo.
- ¡Sí!- intentó besarme pero fui más rápida y le enganché de
las manos y le tiré al agua de cabeza, lo que me dio tiempo para que saliese.
Cogí mi toalla y me sequé. Dani seguía chapoteando en el
agua cuando apareció mi hermana.
- ¿Qué ha pasado aquí?- preguntó alarmada.
- Pregúntale a tu novio. Que me ha intentado besar, y me ha
dicho que le encanto y no sé que leches más.- dije malhumorada.
- ¿Qué? Dani… dime que… que lo que dice Elena es
mentira.
Dani salió del agua enfadado porque lo que tenía planeado le
había salido mal. Seguramente pensaba que tendría tres novias a la vez.
- De verdad Ana, no sé lo que me ha pasado… Pero te juro que
cambiaré, te lo juro. Por favor, perdóname y volvamos a intentarlo, te lo
ruego. – dijo Dani poniendo cara de pena.
Parecía que mi hermana se lo estaba creyendo, porque dijo:
- Yo… no sé. Tengo que pensármelo. No estoy bien ahora
mismo.
- No, Ana. ¡NO! No creas ni una de sus palabras, no lo
hagas. Antes de que bajaras vi por la ventana de la cocina como besaba a otra y
luego llamaba a casa. Está jugando contigo, Ana.
- ¿ En serio? ¿En serio Dani? ¿Por qué me haces esto? ¿A
caso he hecho yo algo mal?- dijo Ana llorando.
- ¡NO! No la creas, lo único que quiere es separarnos.
¡Seguramente te tiene envidia porque no tiene novio y quiere fastidiar! – se
defendió Dani.
- ¿Perdona? ¿Pero tú de qué vas? ¿Cómo te atreves a decir
eso de mí? ¡Eres un cerdo y estás jugando con dos a la vez! ¿Por qué te crees
que antes me he repugnado cuando me has dado la mano? ¡Porque te había visto
por la ventana! Esto es de locos.- callé y seguí hablando, esta vez,
dirigiéndome a Ana.- Haz lo que quieras. Pero no te estoy mintiendo. Cree a
quien te de la gana, pero yo ya te he avisado.
Me fui de ahí y los dejé solos… Sabiendo la actitud de Ana,
no sabía a quien iba a creer…
No hay comentarios:
Publicar un comentario