-¡¿Qué hacéis aquí?! ¿Por qué habéis entrado si sabéis que los alumnos no pueden entrar?- Preguntó alarmada.
- Eh... Yo... esto... estaba...- No sabía que decir- Me ha dado un ataque de nerviosismo y he entrado a pedir ayuda a un profesor, pero no había caído en que aún no hay profesores en la sala hasta las 11:45, lo siento.
La profesora frunció el ceño, mirándome decidiendo si creerme o no.
- Hum... está bien... Pero como os vuelva a ver por aquí solas, sin profesores en la sala, seréis expulsadas dos días a vuestras casa. ¿Está claro?- Afirmó, y se fue a toda prisa de la sala. Me aseguré de que se había ido.
- ¡Ves! Mira lo que has conseguido Elena. ¡Casi nos expulsan! - Me reprochó Carolina.
-¡Tss! Calla, que ya lo sé.-Susurré.- Pero no grites que puede haber alguien más. Este gato es muy raro y tenemos que llevárnoslo de aquí.
- ¡No! ¿Y si los profesores sabían que este gato estaba aquí? ¿Y si lo han traído ellos para el laboratorio? ¿Y si...- Planteaba Carol. Pero la interrumpí.
- Y si nada. Esto no lo han podido encargar los profesores. Me lo voy a llevar a casa y allí veré que hago. Si eso te llamo ¿vale?
-Está bien haz lo que quieras pero si pasa algo no se te ocurra meterme en el problema. Y ahora vámonos de aquí, me da cosa este lugar- Le recorrió un escalofrío por el cuerpo.
Ya estaba en mi casa, se había acabado el colegio. Saludé a mis padres y me subí a mi cuarto. Me quedé mirando el gato en mi habitación, que no hacía más que dar vueltas por ella, y de repente, otra vez: se volvía a metamorfosear en el perrito.
-¡Oh! Qué cosa más mona. Pero esto no puede ser posible... a no ser que... ¡Claro! ¡Claro! Ya lo tengo, los alumnos de bachiller dicen que una de las habitaciones de la sala de profesores conecta con su laboratorio, y dicen que no es muy normal. A si que ese gato podría venir de ahí perfectamente... pero de todas formas voy a hablar con Ana.- Razoné en voz alta.
Fui a la habitación de Ana y llamé a la puerta. Después entré y Ana me recibió como siempre:
- No te he dicho que pases. Pero ya que estás... ¿Qué quieres?
- Pues me gustaría que me hablases de tu laboratorio, dicen que es muy raro. Que no es muy normal. ¿Es cierto?
Ana palideció y dijo:
- ¿Por qué lo preguntas? ¿Qué has hecho? ¿Has descubierto algo raro...? Dímelo y no se te ocurra mentirme, por favor.
- Pues la verdad es que sí: tengo un gato que se metamorfosea en perro en mi cuarto.
- En tu curso, descubrí algo parecido. ¡Corre ven!
Fui a donde me indicó y allí me enseñó una cosa muy rara, algo parecido a mi gato-perro...
Le dedico este capítulo a Sandra Velázquez, la amiga que me apoya y me da ánimos para seguir adelante. <3
Le dedico este capítulo a Sandra Velázquez, la amiga que me apoya y me da ánimos para seguir adelante. <3
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