Mis historias ♥
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viernes, 28 de septiembre de 2012
domingo, 15 de julio de 2012
La vida según yo~ Capítulo 12
Subí a mi cuarto y no pude evitar acercarme a la ventana, que daba al jardín. La
abrí y cotilleé.
- ¿Sabes? Creo más a mi hermana que a ti. Vete ahora mismo
de aquí y no se te ocurra venir en la vida, ¿me oyes? ¡En la vida! Fuera, no te
quiero ver… -dijo Ana.
Se me escapó una sonrisa y fui corriendo a la habitación de
Ana, que daba a la calle. Me asomé por su ventana y vi como Dani salía a la
calle con las manos en los bolsillos indignado. Bajé al jardín y observé a Ana,
ahí, sola, muy quieta. Fui por detrás y la abracé:
- ¡Bien hecho hermana!- exclamé.
- Gracias, Elena. Por avisarme y por ayudarme a decidir si
dejarle. Y siento haberte pegado una torta antes.
- Buaa, jajaja no te preocupes por eso, boba. Aunque te la
devolveré.
Ana me cogió de la cintura y me tiró a la piscina riendo.
Estuvimos ahí toda la tarde hasta que llegó la hora de cenar.
Estábamos ya todos juntos en la cocina cuando sonó mi móvil.
Fui a cogerlo y me dirigí al salón para hablar tranquila.
- ¿Sí?- pregunté.
- Hola, somos One Direction. Solo queríamos avisar que
hicimos el concierto y todo salió genial. Las mismísimas abusonas nos
prometieron dejar a vuestra amiga en paz a si que ya está todo solucionado.
- ¡Muchas gracias!- agradecí contenta.
- No hay de que. Bueno te dejamos, que tenemos que ir al
aeropuerto. Un beso, hasta pronto.
“¡Genial! Un problema menos que resolver, veamos cuales me
quedan: el del gato, el del “novio” de Carolina, y creo que ya. El de mi
hermana y el de Celia resulto.” Me dije.
Al día siguiente, al
acabar el colegio:
- ¡Ya solo nos queda un día de cole esta semana! ¡Por fin!
Ah, por cierto Elena, ¿crees que te dejarán venirte este fin de semana a mi
pueblo conmigo? –dijo Carolina.
- Pues no lo sé. Supongo que sí. ¿Te dejan tus padres?
- Sí, se lo he preguntado y me dejan. Insiste a tus padres,
por favor.
- Está bien. Ahora cuando llegue a casa lo pregunto y te
llamo. Chao, hasta mañana.- dije mientras me despedía de Carol dándola dos
besos.
Llegué a casa y no me encontré a ninguno de mis padres. ¡Qué
raro! Todos los jueves estaban en casa a estas horas. Fui a mi cuarto a darle
de comer al gato y, sorprendentemente, tampoco estaba. “Vale, esto ya es muy
extraño. Voy a buscar a alguno de mis hermanos a ver si es que soy yo la única
que está en casa”. Planifiqué en voz alta.
Me dirigí a la habitación de Ana y allí estaba ella.
- Ana, ¿has visto a papá o a mamá antes de que yo llegara?-
pregunté.
- No, no he visto a ninguno de los dos. ¿Por qué?
- No sé. Es que es muy raro. Todos los jueves están en casa.
Además, mi gato no está aquí tampoco. ¿Ángel, Sergio y Marina están en casa?
- Tampoco; ninguno de nuestros hermanos están en casa. Pero
a ver, Sergio ha quedado con sus amigos para comer. Y Ángel y Marina, que ya sabes que tienen 5 y
9 años, están en el colegio, hasta las cuatro no salen. ¿Recuerdas?
- Ah, sí. Es verdad.- me iba a ir cuando de repente…
- ¡ESPERA! –me giré y prosiguió- Has dicho que tu gato no está en casa. ¿Has
mirado bien?
- A ver solo he mirado en mi cuarto, siempre está ahí. Y no
puede haber salido a no ser que alguien le haya abierto la puerta a si que…-
callé, pero me di cuenta de algo y seguí.- ¡Oh, no! ¿Estás insinuando que
nuestros padres se lo han…?
- No lo sé. Puede que sí. A lo mejor mamá entró a limpiar tu
habitación y vio a Missirebel transformándose en perro, sospechó y se lo dijo a
papá. Puede haber pasado eso y ahora mismo puede que esté en un laboratorio.
- ¡Madre mía! ¿Y si ha pasado eso? Ahora que me acuerdo…
¿tienes a tu rata controlada? ¿Les hablaste de ella a papá y mamá?- pregunté.
- No es una rata, tonta- me dijo mosqueada. Es un conejo, y
sí está controlada. Les hablé de ella pero no sé si pensarán que se transforma
como tu gato. De todas formas Rabister está… -dijo mientras abría el armario.-
¡OH DIOS MÍO, NO ESTÁ!
jueves, 5 de julio de 2012
La vida según yo~ Capítulo 11
Habían pasado cinco minutos desde que pegué un manotazo a
Dani. Pero me puse mi bikini, cogí mi toalla y bajé a mi piscina del jardín.
Sí, lo sé, estábamos en enero pero soy muy calorosa y tenía calor. Además, mi
piscina tiene unos motores que calientan el agua a si que es como meterte en la
bañera. Para pasar al jardín, tenía que cruzar primero el salón, y ahí se
encontraba mi hermana con su supuesto novio. No pude evitar observar la cara de
Dani cuando bajé, que se me quedó mirando; yo lo ignoré.
Estaba bañándome en la piscina cuando apareció Dani, al
parecer, mi hermana había ido al servicio o a la cocina. Se acercó al bordillo
de la piscina y me dijo:
- ¿Sabes que tu hermana y yo solo somos amigos, no?- me
preguntó.
- Eso díselo a otra.- respondí tajante.
- En serio, y después de verte, creo que me encantas.- Cada
vez se acercaba más a mí.
- ¿ A sí?- dije yo como si me creyese lo que decía. Me
acerqué más a él, sonriendo.
- ¡Sí!- intentó besarme pero fui más rápida y le enganché de
las manos y le tiré al agua de cabeza, lo que me dio tiempo para que saliese.
Cogí mi toalla y me sequé. Dani seguía chapoteando en el
agua cuando apareció mi hermana.
- ¿Qué ha pasado aquí?- preguntó alarmada.
- Pregúntale a tu novio. Que me ha intentado besar, y me ha
dicho que le encanto y no sé que leches más.- dije malhumorada.
- ¿Qué? Dani… dime que… que lo que dice Elena es
mentira.
Dani salió del agua enfadado porque lo que tenía planeado le
había salido mal. Seguramente pensaba que tendría tres novias a la vez.
- De verdad Ana, no sé lo que me ha pasado… Pero te juro que
cambiaré, te lo juro. Por favor, perdóname y volvamos a intentarlo, te lo
ruego. – dijo Dani poniendo cara de pena.
Parecía que mi hermana se lo estaba creyendo, porque dijo:
- Yo… no sé. Tengo que pensármelo. No estoy bien ahora
mismo.
- No, Ana. ¡NO! No creas ni una de sus palabras, no lo
hagas. Antes de que bajaras vi por la ventana de la cocina como besaba a otra y
luego llamaba a casa. Está jugando contigo, Ana.
- ¿ En serio? ¿En serio Dani? ¿Por qué me haces esto? ¿A
caso he hecho yo algo mal?- dijo Ana llorando.
- ¡NO! No la creas, lo único que quiere es separarnos.
¡Seguramente te tiene envidia porque no tiene novio y quiere fastidiar! – se
defendió Dani.
- ¿Perdona? ¿Pero tú de qué vas? ¿Cómo te atreves a decir
eso de mí? ¡Eres un cerdo y estás jugando con dos a la vez! ¿Por qué te crees
que antes me he repugnado cuando me has dado la mano? ¡Porque te había visto
por la ventana! Esto es de locos.- callé y seguí hablando, esta vez,
dirigiéndome a Ana.- Haz lo que quieras. Pero no te estoy mintiendo. Cree a
quien te de la gana, pero yo ya te he avisado.
Me fui de ahí y los dejé solos… Sabiendo la actitud de Ana,
no sabía a quien iba a creer…
martes, 26 de junio de 2012
La vida según yo~ Capítulo 10
"Piensa, piensa, piensa". Me dije. Me iban a castigar a si que dije que me había perdido por el colegio, pero no llegué a mencionar que acabé en el laboratorio. Solo que me perdí y que por eso llegaba tarde.
- Está bien. Pero aún así estás castigada mañana de 2 a 3. Por haberte ido por sitios del colegio por los que no debes.
- Sí, señor.- Dije.
A la hora del recreo, como siempre, bajé con Carolina. Le empecé a contar que había acabado en el laboratorio. Cuando llegué a contarle lo de la parte de la profesora hablando con un tigre, dejo de atenderme. Solo se fijaba en el chico nuevo, Miguel. Un moreno alto de ojos verdes.
- ¿Qué te pasa? Ni que hubieras visto un príncipe.- Dije, con aire de desesperación.
- Algo parecido, créeme. ¿Ves ese chico de ahí? Se llama Miguel. Es nuevo. Sí, lo sé. Lleva un trimestre en el cole y no me había fijado pero es lo que hay.
- Por favor, Carol. Si ese seguro que ya tiene hasta novia, déjale.
- Sí, si tiene.- Oímos una voz de una chica.- Hola, me llamo Zaira. Y estas son Laura y Carmen.
- Hola- dijimos mi amiga y yo al unísono.
- ¿Eres tú la novia?- pregunté.
- Sí, ¿mono verdad?
- Claro... -dije girando la cabeza.
- Nosotras somos Elena y Carolina. Encantadas.- Dijo Carol.
- Igualmente.- respondió Carmen.
Seguimos presentándonos y conociéndonos hasta que sonó nuevamente la campana para subir a las aulas.
Acabó el día y regresamos a casa. Nada más entrar por la puerta, apareció mi gato. Mi hermana tenía razón, ya no se metamorfoseaba. Genial. Dejé la mochila en el suelo, cogí al Missirebel y oí un pitido. Era el móvil de mi hermana. Soy muy cotilla a si que me acerqué a cotillear. Un número que yo no conocía, o tal vez sí, le había enviado un mensaje. Debía de ser un chico porque ponía:
Vale. Entonces luego nos vemos, un beso guapa.
"Mmmm. Con que mi hermana tiene novio ¿eh?" Pensé.
A las siete ya había acabado todos mis deberes, cuando apareció mi hermana. Parecía enfadada.
- ¿ Me has visto u oído salir de casa? No verdad. ¿ Por qué? Tal vez porque abriste tú un mensaje de mi móvil que nunca llegué a leer, ¿cierto?- Me gritó.
- Lo siento.- Me limité a decir.
- ¡Pero que lo sientas no vale nada! ¡Ya me he quedado sin cita, digo sin quedada! Ya da igual.
- ¿Has dicho cita?- Pregunté.
- He dicho quedada.
- Sisi...
Me pegó una torta y se fue. Woow. Que agresividad hay en esta casa por dios. Bajé a la cocina a ponerme hielo, y me asomé a la ventana mientras tanto. Ahí observé a un chico de la mano con una chica. Después, se besaron. Acto seguido, la chica se fue, y el chico se dirigió a mi casa. Llamó al timbre y pregunté:
- ¿Quién es?
- Soy Dani. El novio de Ana.
- A vale.- dije y abrí.
Colgué el telefonillo y me disponía a llamar a Ana cuando me dije: " Espera, ha dicho novio. ¡OooOoo! ¡Si se acaba de besar con otra! Esto no puede ser...".
No me dio tiempo a avisarla. Ya había bajado ella por su cuenta. Iba a abrir la puerta, pero no me atrevía a contarle lo de "su novio".
- Hola, cielo.- Le saludó Ana al tal Dani.
- Hola.-Dijo él, mientras la abrazaba. Después, se dirigió a mí y me dijo:- Oh, tu debes de ser Elena. ¿No? Encantado.
Me estrechó la mano pero le di un manotazo y puse cara de asco.
- Puaaajj...-dije y me subí a mi cuarto. Mientras subía oí de fondo.
- ¿Pero que la pasa?- dijo él.
- Que es tonta. -respondió mi hermana.
Claro, yo era la tonta y a ella la engañaban. Hay que ver. Ana es tonta, sí, pero se lo voy a contar. Ese tío es un cerdo...
- Está bien. Pero aún así estás castigada mañana de 2 a 3. Por haberte ido por sitios del colegio por los que no debes.
- Sí, señor.- Dije.
A la hora del recreo, como siempre, bajé con Carolina. Le empecé a contar que había acabado en el laboratorio. Cuando llegué a contarle lo de la parte de la profesora hablando con un tigre, dejo de atenderme. Solo se fijaba en el chico nuevo, Miguel. Un moreno alto de ojos verdes.
- ¿Qué te pasa? Ni que hubieras visto un príncipe.- Dije, con aire de desesperación.
- Algo parecido, créeme. ¿Ves ese chico de ahí? Se llama Miguel. Es nuevo. Sí, lo sé. Lleva un trimestre en el cole y no me había fijado pero es lo que hay.
- Por favor, Carol. Si ese seguro que ya tiene hasta novia, déjale.
- Sí, si tiene.- Oímos una voz de una chica.- Hola, me llamo Zaira. Y estas son Laura y Carmen.
- Hola- dijimos mi amiga y yo al unísono.
- ¿Eres tú la novia?- pregunté.
- Sí, ¿mono verdad?
- Claro... -dije girando la cabeza.
- Nosotras somos Elena y Carolina. Encantadas.- Dijo Carol.
- Igualmente.- respondió Carmen.
Seguimos presentándonos y conociéndonos hasta que sonó nuevamente la campana para subir a las aulas.
Acabó el día y regresamos a casa. Nada más entrar por la puerta, apareció mi gato. Mi hermana tenía razón, ya no se metamorfoseaba. Genial. Dejé la mochila en el suelo, cogí al Missirebel y oí un pitido. Era el móvil de mi hermana. Soy muy cotilla a si que me acerqué a cotillear. Un número que yo no conocía, o tal vez sí, le había enviado un mensaje. Debía de ser un chico porque ponía:
Vale. Entonces luego nos vemos, un beso guapa.
"Mmmm. Con que mi hermana tiene novio ¿eh?" Pensé.
A las siete ya había acabado todos mis deberes, cuando apareció mi hermana. Parecía enfadada.
- ¿ Me has visto u oído salir de casa? No verdad. ¿ Por qué? Tal vez porque abriste tú un mensaje de mi móvil que nunca llegué a leer, ¿cierto?- Me gritó.
- Lo siento.- Me limité a decir.
- ¡Pero que lo sientas no vale nada! ¡Ya me he quedado sin cita, digo sin quedada! Ya da igual.
- ¿Has dicho cita?- Pregunté.
- He dicho quedada.
- Sisi...
Me pegó una torta y se fue. Woow. Que agresividad hay en esta casa por dios. Bajé a la cocina a ponerme hielo, y me asomé a la ventana mientras tanto. Ahí observé a un chico de la mano con una chica. Después, se besaron. Acto seguido, la chica se fue, y el chico se dirigió a mi casa. Llamó al timbre y pregunté:
- ¿Quién es?
- Soy Dani. El novio de Ana.
- A vale.- dije y abrí.
Colgué el telefonillo y me disponía a llamar a Ana cuando me dije: " Espera, ha dicho novio. ¡OooOoo! ¡Si se acaba de besar con otra! Esto no puede ser...".
No me dio tiempo a avisarla. Ya había bajado ella por su cuenta. Iba a abrir la puerta, pero no me atrevía a contarle lo de "su novio".
- Hola, cielo.- Le saludó Ana al tal Dani.
- Hola.-Dijo él, mientras la abrazaba. Después, se dirigió a mí y me dijo:- Oh, tu debes de ser Elena. ¿No? Encantado.
Me estrechó la mano pero le di un manotazo y puse cara de asco.
- Puaaajj...-dije y me subí a mi cuarto. Mientras subía oí de fondo.
- ¿Pero que la pasa?- dijo él.
- Que es tonta. -respondió mi hermana.
Claro, yo era la tonta y a ella la engañaban. Hay que ver. Ana es tonta, sí, pero se lo voy a contar. Ese tío es un cerdo...
sábado, 23 de junio de 2012
La vida según yo~ Capítulo 9
Me asomé corriendo a la ventana, a lo mejor, estaba en el jardín. Pero ni rastro de él. Estaba realmente preocupada, a si que decidí bajar al jardín a buscar mejor. Miré en el alto pino que teníamos, en los matorrales... Pero nada, no encontré nada. A punto de irme, oí un ladrido, pero yo buscaba un gato no un perro, entonces me vino a la cabeza que el gato que buscaba se transformaba en perro. Sonreí aliviada y me dirigí hacia el lugar de donde venía el ladrido y, efectivamente, ahí estaba. Le cogí y me le subí de nuevo a mi habitación. Esta vez, antes de meterme en la cama, me aseguré de que la puerta, las ventanas y todos los sitios por el que se podría ir el gato estaban cerradas.
- Ya sé que nombre ponerte, como eres hembra, te voy a poner Missirebel. Sí, porque eres una gatita mala. Eres una rebelde. -Dije, riéndome de mí misma al ver que hablaba con un gato.
Llegó el día siguiente, me levanté y fui a la habitación de Ana ha despertarla, como todos los días.
- Ana- susurré- Despierta, que ya es la hora.
- Mmm... Déjame un ratito más.
- No Ana, no. Sabes que no puede ser... levanta que tengo que preguntarte algo.
- Ya voy pesada...- Dijo mientras se ponía en pie- Bueno, dime, ¿qué quieres?
- Verás, yo me preguntaba si me llevarías a tu laboratorio, y así investigamos las dos. A ver de dónde vienen estos bichejos tan monos.
- Vale, pero venga, vete ya que me voy a vestir.
- Vale, gracias.
Llegamos al colegio y no sé que me pasó que me perdí. Me fui por un pasillo desconocido y acabé en un laboratorio. Sí, había llegado yo solita al laboratorio extraño. Empecé a examinar todo cuanto había. Yo lo veía muy normal, sinceramente. Lo raro es que estaba en, digamos, el sótano. No había ventanas ni tampoco otra puerta que llevase a ningún lado. ¿Por qué dirían que llevaba a la sala de profesores? ¿Desde dónde? ¡No había más puertas ahí abajo! Seguía caminando por la habitación y examinando, hasta que tropecé con algo. Me levanté y el caso es que había un trozo de suelo levantado. Retiré la alfombra vieja y deshilachada que cubría ese trecho de suelo y me di cuenta de que había una especie de trampilla, la levanté y me metí dentro. Estaba oscuro, era como un pequeño túnel, a si que saqué el móvil e iluminé el camino. Llegué a una zona donde el techo se veía iluminado. Empujé con la mano esa parte del techo, y una nueva trampilla se abrió. Miré un poco la zona que había tras la trampilla para asegurarme de que no había ningún profesor y salí. Extrañamente, aparecí en la habitación donde había encontrado al gato. De repente oí unos tacones que se dirigían hacia mí. "Oh no, parece que la profesora esa tiene un detector de Elena. Siempre que estoy por aquí, aparece." Pensé. Era la profesora que me pilló la última vez en la misma sala, lo sabía porque los tacones sonaban igual y se dirigían hacia mi a la misma velocidad. No se me ocurrió nada más que esconderme detrás del armario que había en la sala, en un rincón.
- ¿Hola? ¿Hay alguien ahí? ¿Hola? Más vale que no haya nadie... Hum... - Dijo la señora, y acto seguido salió y se marchó.
"Uff, por los pelos." Pensé.
Me asomé por la puerta y observé si había alguien en alguna parte del camino que tenía que recorrer para salir de la sala de profesores. No, no había nadie. Salí de la habitación. Estaba a punto de llegar a la última puerta cuando oí tras otra que estaba entreabierta a la misma profesora pesada de siempre.
- Aaii mi chiquitinaa, ay... ¿Dónde está la tigresa más bonita del mundo? ¿Eh? ¿Dónde? Aquí aquí... Ay mi cachiquitipurri... -Decía la profesora.
Yo me quedé con cara de: esta mujer está loca. Y salí pitando de allí... Pero no antes de asomarme por la puerta y verla ahí con una tigresa que... ¡SE METAMORFOSEABA EN LEONA!
Vale no, esto ya no es raro, esto ya es de locos. Esto no es solo una casualidad, y estos animales existen por algo. No lo entiendo, ¿para qué quieren a estos animales? Corrí a mi clase, y obviamente, llegué tarde... Eso no era bueno, llamarían a mi casa para saber el problema. Me metí en el baño y llamé a mi padre por teléfono:
- Sí, dígame.- Dijo mi padre.
- ¡Papá! Llego tarde a clase porque me he perdido por el colegio. Curioso sí pero me he ido por otro lado en vez de por donde voy siempre. El caso es que te van a llamar y quiero que sepas que ha sido por eso. A si que cuando te llamen invéntate algo, que teníamos médico. Por favor... que si no me van a castigar por irme por otro camino.
- Está bien, hija. Pero que sea la última vez. ¿Vale?
- ¡Claro!- Afirmé y muy contenta entré en clase.
- Hola Elena. Llegas tarde, ¿por qué?- Preguntó mi tutor.
- Estaba en el médico, lo siento. Llame a mi familia para asegurarse si quiere.-Sonreí.
- Sí, ahora mismo voy no te preocupes. Siéntate, por favor.- Respondió.
Me puse a hacer los ejercicios que me indicó el profesor. Minutos más tarde apareció por la puerta. No tenía buena cara.
- He llamado a tu madre y me ha dicho que te han dejado en el colegio a la misma hora de todos los días. No es posible que hayas podido ir al médico. Cuéntame ahora mismo dónde has estado.
- ¡He estado en el médico! Mi padre no le ha podido decir eso.- Callé, pero luego me fijé en que mi profesor había mencionado madre y no padre.- Espere, ¿ha dicho madre?
- Correcto. He llamado a su madre.
Guay. Me había metido en un lío tremendo...
Dedicado a Begoña López e Irene Arellano. (L)
miércoles, 20 de junio de 2012
La vida según yo~ Capítulo 8
Mi hermana, me abrió uno de sus armarios y sacó una jaula. En ella pude ver como un conejo se transformaba en hamster continuamente, o sea, lo mismo que hacía mi gato-perro.
- ¡Ala, Ana! ¿Eso lo descubriste tú en mi curso?- Pregunté, sorprendida.
-Sí, Elena. Estaba mareada, y fui a la sala de profesores a que me dieran una manzanilla. Cuando el profesor que había se fue a preparar la manzanilla, oí que algo, en una esquina del suelo, se movía. Me acerqué y lo encontré. Por entonces, este conejo-hamster era un bebé, seguramente igual que tu gato.
- ¡UUUAU! ¡Qué chulo! ¿Por eso es por lo que no dejas a mamá que limpie tu cuarto? Jajaja.
- Já-já muy graciosa. Ahora venga, enséñame tu mascota.
-¡¿Mas-cota?! En serio, ¿piensas que me voy a quedar con esa... esa cosa en mi habitación?
- ¡Pues claro! Yo lo hice con el conejo este, que por cierto, le he llamado Rabister, de Rabbit en inglés y de hamster. Bueno el caso es que tienes que quedártelo.
- Ya pero es que resulta que un conejo lo puedes meter en el armario, pero un gato, va a ser que no. Tiene que comer, y librarse de sus deshechos. No puedo, si lo quieres tú...
- Anda, calla y enséñamelo. Ahora veremos que hacemos...
Fui a mi habitación con Ana detrás, claro. Allí estaba el gato negro apoyado en la cama acurrucadito. Se desperezó y comenzó a metaformosearse.
- ¡Qué guay! Es chulísimo, me encanta. Mola más que mi conejo. Ah, se me olvidaba: he averiguado que cuando te cogen confianza se relajan y casi no se transforman. A si que si le cuidas bien, podría ser un gato normal y corriente. La única pega es que no lo sacases a la calle, que ahí no tiene confianza con nadie.
Al rato, Ana se fue y me quedé sola con el gato. Era tan mono... Entonces lo decidí: me quedaría con el gato. Después llamé a Carol y le dije que me iba a quedar con él; que mi hermana tenía un conejo;y le conté también todas las cosas que me explicó Ana sobre estos animales raros.
Colgamos el teléfono y me llamó One Direction. Hablamos sobre lo del concierto, y me dijeron que ese día podían perfectamente tocar en el pueblo. ¡Genial! Ya habíamos resuelto lo de Celia.
Se hizo de noche, y en la cama me quedé pensando en los animales que se transformaban. ¿De dónde venían? Entonces recordé que un alumno de bachillerato podía enseñarle a un alumno de la ESO el laboratorio. A si que pensé en que podía decirle a Ana que me llevase.
Giré la cabeza para ver a mi gato, y decidir el nombre que le pondría, pero... ¡No estaba por ningún lado! La puerta estaba cerrada a si que no se me ocurría por donde se habría escapado. Entonces un viento frío me rozó el pelo: la ventana. ¡Estaba abierta! Oh no...
Dedicado a Lucía Sánchez :)
- ¡Ala, Ana! ¿Eso lo descubriste tú en mi curso?- Pregunté, sorprendida.
-Sí, Elena. Estaba mareada, y fui a la sala de profesores a que me dieran una manzanilla. Cuando el profesor que había se fue a preparar la manzanilla, oí que algo, en una esquina del suelo, se movía. Me acerqué y lo encontré. Por entonces, este conejo-hamster era un bebé, seguramente igual que tu gato.
- ¡UUUAU! ¡Qué chulo! ¿Por eso es por lo que no dejas a mamá que limpie tu cuarto? Jajaja.
- Já-já muy graciosa. Ahora venga, enséñame tu mascota.
-¡¿Mas-cota?! En serio, ¿piensas que me voy a quedar con esa... esa cosa en mi habitación?
- ¡Pues claro! Yo lo hice con el conejo este, que por cierto, le he llamado Rabister, de Rabbit en inglés y de hamster. Bueno el caso es que tienes que quedártelo.
- Ya pero es que resulta que un conejo lo puedes meter en el armario, pero un gato, va a ser que no. Tiene que comer, y librarse de sus deshechos. No puedo, si lo quieres tú...
- Anda, calla y enséñamelo. Ahora veremos que hacemos...
Fui a mi habitación con Ana detrás, claro. Allí estaba el gato negro apoyado en la cama acurrucadito. Se desperezó y comenzó a metaformosearse.
- ¡Qué guay! Es chulísimo, me encanta. Mola más que mi conejo. Ah, se me olvidaba: he averiguado que cuando te cogen confianza se relajan y casi no se transforman. A si que si le cuidas bien, podría ser un gato normal y corriente. La única pega es que no lo sacases a la calle, que ahí no tiene confianza con nadie.
Al rato, Ana se fue y me quedé sola con el gato. Era tan mono... Entonces lo decidí: me quedaría con el gato. Después llamé a Carol y le dije que me iba a quedar con él; que mi hermana tenía un conejo;y le conté también todas las cosas que me explicó Ana sobre estos animales raros.
Colgamos el teléfono y me llamó One Direction. Hablamos sobre lo del concierto, y me dijeron que ese día podían perfectamente tocar en el pueblo. ¡Genial! Ya habíamos resuelto lo de Celia.
Se hizo de noche, y en la cama me quedé pensando en los animales que se transformaban. ¿De dónde venían? Entonces recordé que un alumno de bachillerato podía enseñarle a un alumno de la ESO el laboratorio. A si que pensé en que podía decirle a Ana que me llevase.
Giré la cabeza para ver a mi gato, y decidir el nombre que le pondría, pero... ¡No estaba por ningún lado! La puerta estaba cerrada a si que no se me ocurría por donde se habría escapado. Entonces un viento frío me rozó el pelo: la ventana. ¡Estaba abierta! Oh no...
Dedicado a Lucía Sánchez :)
domingo, 17 de junio de 2012
La vida según yo~ Capítulo 7
Unos instantes después de guardarme el gato en la chaqueta, apareció la profesora en la puerta, y dijo en tono alto:
-¡¿Qué hacéis aquí?! ¿Por qué habéis entrado si sabéis que los alumnos no pueden entrar?- Preguntó alarmada.
- Eh... Yo... esto... estaba...- No sabía que decir- Me ha dado un ataque de nerviosismo y he entrado a pedir ayuda a un profesor, pero no había caído en que aún no hay profesores en la sala hasta las 11:45, lo siento.
La profesora frunció el ceño, mirándome decidiendo si creerme o no.
- Hum... está bien... Pero como os vuelva a ver por aquí solas, sin profesores en la sala, seréis expulsadas dos días a vuestras casa. ¿Está claro?- Afirmó, y se fue a toda prisa de la sala. Me aseguré de que se había ido.
- ¡Ves! Mira lo que has conseguido Elena. ¡Casi nos expulsan! - Me reprochó Carolina.
-¡Tss! Calla, que ya lo sé.-Susurré.- Pero no grites que puede haber alguien más. Este gato es muy raro y tenemos que llevárnoslo de aquí.
- ¡No! ¿Y si los profesores sabían que este gato estaba aquí? ¿Y si lo han traído ellos para el laboratorio? ¿Y si...- Planteaba Carol. Pero la interrumpí.
- Y si nada. Esto no lo han podido encargar los profesores. Me lo voy a llevar a casa y allí veré que hago. Si eso te llamo ¿vale?
-Está bien haz lo que quieras pero si pasa algo no se te ocurra meterme en el problema. Y ahora vámonos de aquí, me da cosa este lugar- Le recorrió un escalofrío por el cuerpo.
Ya estaba en mi casa, se había acabado el colegio. Saludé a mis padres y me subí a mi cuarto. Me quedé mirando el gato en mi habitación, que no hacía más que dar vueltas por ella, y de repente, otra vez: se volvía a metamorfosear en el perrito.
-¡Oh! Qué cosa más mona. Pero esto no puede ser posible... a no ser que... ¡Claro! ¡Claro! Ya lo tengo, los alumnos de bachiller dicen que una de las habitaciones de la sala de profesores conecta con su laboratorio, y dicen que no es muy normal. A si que ese gato podría venir de ahí perfectamente... pero de todas formas voy a hablar con Ana.- Razoné en voz alta.
Fui a la habitación de Ana y llamé a la puerta. Después entré y Ana me recibió como siempre:
- No te he dicho que pases. Pero ya que estás... ¿Qué quieres?
- Pues me gustaría que me hablases de tu laboratorio, dicen que es muy raro. Que no es muy normal. ¿Es cierto?
Ana palideció y dijo:
- ¿Por qué lo preguntas? ¿Qué has hecho? ¿Has descubierto algo raro...? Dímelo y no se te ocurra mentirme, por favor.
- Pues la verdad es que sí: tengo un gato que se metamorfosea en perro en mi cuarto.
- En tu curso, descubrí algo parecido. ¡Corre ven!
Fui a donde me indicó y allí me enseñó una cosa muy rara, algo parecido a mi gato-perro...
Le dedico este capítulo a Sandra Velázquez, la amiga que me apoya y me da ánimos para seguir adelante. <3
Le dedico este capítulo a Sandra Velázquez, la amiga que me apoya y me da ánimos para seguir adelante. <3
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